Entre incunables, matrices y tinta centenaria, la muestra de la Colección Pan exhibida en la Biblioteca de la FAPyD transformó piezas gráficas antiguas en una máquina del tiempo.
Secretaría de Comunicación
Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño
Universidad Nacional de Rosario - 28 de Agosto de 2026
El núcleo de la muestra residió en la articulación entre dos acervos excepcionales: el patrimonio histórico de la Biblioteca “Don Hilarión Hernández Larguía” de la FAPyD y la singular Colección Pan. Curada por Tomás Ibarra y Emmanuel Pan, la exhibición desplegó piezas que van desde el siglo XV al XIX, componiendo un fresco de la evolución de las técnicas de reproducción gráfica.
Se expusieron, mayormente, libros y grabados antiguos que fueron producidos como piezas independientes o como parte de proyectos editoriales más grandes. También pudieron verse facsímiles de manuscritos medievales y renacentistas cuyos originales son piezas únicas que descansan en las bibliotecas y museos más importantes del mundo.
Además de las obras -cuyo soporte es el papel y el pergamino- entre las piezas presentadas hubo matrices de xilografía, tipografía, grabado en cobre, litografía y fotograbado. Estas incorporaciones refuerzan el sentido curatorial de la colección, orientado hacia la historia del diseño gráfico y la reproducción técnica de las imágenes. La elección de estas piezas subraya los desafíos y oportunidades que presentaron dichas técnicas para expresar las discusiones y transformaciones sobre temas formales, arquitectónicos y de diseño.
Todas las piezas fueron adquiridas en el mercado local: rescatadas de mesas de anticuarios, librerías históricas, subastas o legados privados.
El patrimonio público como trinchera pedagógica
La muestra dejó inaugurado un manifiesto conceptual. Organizada como el primer capítulo de un ciclo de exhibiciones en la ciudad, la iniciativa nace en el taller de la cátedra de Historia del Diseño Gráfico de la Licenciatura en Diseño Gráfico de la FAPyD. Su horizonte busca revalorizar el patrimonio gráfico local y formar profesionales no como meros ejecutantes de herramientas digitales, sino como lectores críticos de la cultura material y visual de su época.
En tiempos donde los píxeles parecen desmaterializar todo, ver un texto tallado en madera es comprender que la forma nunca es neutra: en cada hoja expuesta late la certeza de que escribir es, en última instancia, una manera de contar la historia. El objeto impreso resiste, y dialoga con la cultura digital.